Me llamo Violeta, siempre me gustó ese nombre. Cuando estoy en el estudio, casi siempre estoy con la cabeza en otro sitio, un bosque otoñado, un desierto dorado o un misterioso castillo… A eso lo llaman “estar en la nubes” aunque, en realidad, estoy trabajando y mucho. Situarme en aquello en lo que quiero trabajar y crear una historia requiere un gran esfuerzo, pero gracias a ese esfuerzo, cuando tengo que atravesar un bosque, cruzar un desierto o abrir un castillo misterioso, ya sé lo que me voy a encontrar porque lo he visto en mi cabeza, y me apetece dibujarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario